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¿Cómo se comprometen los proyectos del Banco Mundial con la participación ciudadana?

Date: marzo 2020
Author(s): Rachel Nadelman (traducción por Mariana Cepeda)
Publication type: Policy Brief
Published by: Institute for Development Studies, Action for Empowerment and Accountability, Accountability Research Center

El Banco Mundial proporciona una de las mayores fuentes de financiamiento del mundo para el desarrollo internacional. Solo en el 2019 comprometió US$ 62.3 mil millones entre préstamos, donaciones, inversiones de capital, y garantías a los gobiernos y las empresas privadas. La responsabilidad del Banco Mundial con relación a los gobiernos está bien definida. Sin embargo, su deber de considerar las perspectivas y las experiencias de los actors afectados por los proyectos, así como de la sociedad civil en general, sigue siendo ambiguo. Esta preocupación de largo aliento de si y cómo el Banco Mundial rinde cuentas a los ciudadanos, se ha ido incrementado a medida que la institución expande sus esfuerzos en entornos frágiles, con altos niveles de conflictividad, y afectados por la violencia.

 

Recomendaciones de política

 

Proporcionar un apoyo más explícito para fortalecer el entorno propicio para la participación ciudadana.

El Marco Estratégico de participación ciudadana del Banco Mundial no exige ni prioriza inversiones o mandatos clave del entorno propicio para una participación ciudadana informada tales como una inclusión social proactiva, el monitoreo independiente o la divulgación proactiva de información. Cuando los esfuerzos de participación ciudadana se centran solo en los mecanismos relacionados con el proyecto (es decir, espacios de consulta y líneas directas de retroalimentación) sin trabajar simultáneamente para fortalecer el entorno habilitador general en el que están ubicados, los grupos de interés más poderosos pueden neutralizar los procesos. En entornos frágiles, afectados por conflicto y violencia, los espacios oficiales para la participación son especialmente vulnerables a la captura de la élite. El personal del Banco Mundial también puede ignorar esto (especialmente si el monitoreo del proyecto no está específicamente diseñado para detectar tales problemas). La falta de divulgación proactiva oportuna de los hallazgos de monitoreo relevantes limita la capacidad de los ciudadanos para responsabilizar a sus gobiernos y al Banco Mundial por sus compromisos en materia de participación ciudadana.

 

Exigir que los manuales operativos del proyecto se hagan públicos, sean fácilmente accesibles para los ciudadanos y estén disponibles en todos los idiomas nacionales.

A diferencia de otros documentos de proyectos del Banco Mundial, los manuals operativos definen, tanto las responsabilidades asignadas a los actores y agencias gubernamentales como las reglas que se deben seguir, proporcionando así la base para la rendición de cuentas. Sin embargo, esta investigación encontró que la política de información pública del Banco no cubre la divulgación de manuales operativos y que, por lo tanto, la divulgación pública depende en última instancia de la discreción de los funcionarios del gobierno y los equipos del Banco, que no necesariamente reconocen la relevancia de la divulgación (o pueden verse amenazados por ésta).

 

Colaborar directamente con las instituciones nacionales encargadas de la de rendición de cuentas para proteger la voz de los ciudadanos frente a posibles represalias y reforzar la capacidad del estado para abordar las fallas en materia de rendición de cuentas (por ejemplo, ministerio público, oficinas de auditoría, comisiones de derechos humanos, fiscales, agencias de acceso a la información, entre otras).

El enfoque actual de la participación ciudadana del Banco descuida los riesgos que corren los ciudadanos al ejercer su voz, y rara vez invierte en el tipo de instituciones nacionales cuyas misiones son enfocarse y promover la rendición de cuentas y la transparencia. El Banco Mundial mejoraría enormemente las posibilidades de alcanzar sus objetivos en materia de participación ciudadana, si brindara apoyo directo a los proyectos de las agencias nacionales con funciones y responsabilidades distintivas dentro del proceso de rendición de cuentas. En última instancia, esto sería más eficaz y tendría un impacto mayor a largo plazo que implementar proyectos que intentan contribuir a un entorno propicio para la participación ciudadana de forma aislada.

 

Vincular sistemáticamente la agenda de la participación ciudadana con el nuevo Marco Ambiental y Social del Banco ya que estos se refuerzan mutuamente.

La política del MAS, respaldada por pautas estrictas y personal dedicado tiene un nivel de aplicación institucional interno que hace falta en la agenda de la participación ciudadana. Sin embargo, el requisito del MAS de planes sólidos de participación de las partes interesadas se relaciona directamente con los principios que guían el enfoque del Banco Mundial sobre la participación ciudadana. Donde la agenda de la participación ciudadana y el MAS se superponen, particularmente en entornos frágiles, afectados por conflictos y violencia, se constituye como nuevo y poderoso punto de entrada para impulsar y buscar una participacion de la ciudadanía sólida y estratégica.

Rachel Nadelman, autora

Rachel Nadelman es investigadora del Accountability Research Center de American University. Ha trabajado en desarrollo internacional durante 15 años con una variedad de organizaciones, incluyendo el Banco Mundial, la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) y el Instituto de Estudios de Desarrollo. Se ha especializado en desarrollo social, principalmente en temas relacionados con la inclusión social, el empoderamiento social y económico de las mujeres y la intersección del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Rachel tiene una licenciatura de Brown University, una maestría en asuntos internacionales de The New School y un doctorado en relaciones internacionales del School of International Service (SIS) de American University.

 

Mariana Cepeda, traductora

Mariana Cepeda es investigadora del Accountability Research Center de American University. Mariana ha enfocado su carrera en temas de transparencia, gobierno abierto y construcción de paz. Trabajó en el capítulo colombiano de Transparencia Internacional y en el Departamento Nacional de Planeación de Colombia donde contribuyó a la elaboración de la primera política pública integral anticorrupción del país, así como en los requerimientos en materia de gobernanza pública con motivo del acceso de Colombia a la OECD, entre otros. Es politóloga de la Universidad de los Andes, especialista en responsabilidad social y tiene una maestría en Desarrollo Internacional del School of International Service (SIS) de American University.